Publicado el 6 de marzo de 2009

Editorial/ Septiembre 2007

Un país en silencio

Hoy, como país, tendríamos que juntar nuestros labios y no emitir sonido alguno durante 46 minutos. Si por cada mujer víctima de femicidio hiciéramos un minuto de silencio, tendríamos que detener el país durante 46 minutos exactos. Eso, si es que decidiéramos hacerlo hoy, porque mañana, lamentablemente, la cifra habrá subido.

¿Para quién están reservados los minutos de silencio?¿Por qué no detener el país y hacer silencio durante un minuto por cada mujer muerta en este año? Tiempo en que necesariamente, como mujeres y hombres, tendríamos que hacer una profunda reflexión sobre la forma en que nos relacionamos, sobre los supuestos sobre diferencia de géneros que engendran violencia.

Todas las mujeres muertas por femicidio en nuestro país, merecen un momento de detención y análisis, pero en serio, no como parte de un reportaje en la televisión o los diarios, donde después de mostrar tantas cifras y conocer tantas historias, pasan a convertirse en parte de la farandulizada discusión nacional.

¿Y si retrocedemos y hacemos también un minuto de silencio por cada mujer víctima de femicidio durante el 2006 y el 2005 y así, infinitamente, hacia atrás? Tendríamos que quedarnos calladas y callados durante varias horas, y quizás días, pero no en un silencio cómplice, como el de hoy, si no en un silencio mucho más desgarrador, porque miraríamos hacia adentro, a un lugar que como país, aún no nos atrevemos a mirar.

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