Publicado el 14 de mayo de 2009

“El dinero es peligroso cuando se pone en una sola mano y necesario y productivo cuando se pone en todas las manos”

La Teta Insurgente es la comunidad que las integrantes Colectiva Lésbica Feminista Mafalda conformaron en Concepción, lugar desde donde construyen su proyecto comunitario de autonomía.

Alejandra Aguilar, una de las Mafaldas, compartió con nosotras la visión de su comunidad respecto a los recursos, la educación popular y la autonomía, temas tratados en el taller de metodologías de educación popular, realizado los días 5 y 6 de mayo y organizado por Fondo Alquimia.

¿Cuál es tu evaluación del taller de metodologías?

Siento que personalmente el taller me reafirmó es espacio donde he decidido estar como lesbiana, feminista y autónoma.

Como hablamos esos días, hay que retomar aquello que ha sido desplazado por los análisis lingüísticos y la teoría y hacer práctica cotidiana, simple y desde lo íntimo entre nosotras.

Creo haber encontrado a muchas compañeras nuevas de lucha y también haber reafirmado mis diferencias con otras, con las cuales ahora no me siento y no me construyo. Habría alargado los días, para tener más tiempo, porque ese es otro problema para las mujeres, que está siempre al lado del dinero: el tiempo.

Siento también que nos cuesta hablar de nosotras más que de las otras, el eterno olvido de que nosotras también existimos en los recursos, en los tiempos, en la comunidad. Me hace mucho sentido retomar entre todas la planificación comunitaria, romper las hegemonías de poder más allá de lo simbólico, retomar las horizontalidades, más que como condición de la autonomía, si no como una necesidad de buscar a las otras y los otros en sus propios espacios y encontrarnos nosotras también en el propio.

“El dinero no es sólo para llenar los bolsillos”

La experiencia de La Teta Insurgente apunta a lograr la autonomía política, económica, pero también personal, como señala Alejandra. Sin embargo, este concepto siempre genera discusiones, ya que no existe una sola definición del ser autónoma.

Autonomía es un término que tiene múltiples interpretaciones y dimensiones ¿qué es para ustedes la autonomía?

La autonomía no puede ser sostenible en el tiempo sin el abandono de los privilegios y del trabajo en comunidad con otras ¿Cómo ser autónoma en una isla individualista? Siempre se comparte con alguien y es también la autonomía que se transita la que decide con quien y donde.

Autonomía es buscar soluciones y propuestas frente a las prácticas de consumo cambiándolas por consumo solidario, como crear fondos de dinero para la compra de ropa para las compañeras o para la comunidad, no para buscar igualdad, si no para cubrir necesidades que no siempre se vuelven colectivas.

Queremos posicionar la autogestión como práctica constante a la hora de buscar dinero, dinero que también busca otro fin, más que el solo hecho de llenar los bolsillos. Romper la lógica de exitismo que termina convirtiéndonos en inversiones a largo o corto plazo de padres, madres, amigxs y compañerxs.

Las propuestas son muchas porque todos los días se transitan nuevas experiencias de autonomía y autogestión, porque crecen más comunidades y se crean nuevas formas de vivir la autonomía más allá del discurso. La autonomía de la comunidad es sin tiempos, nos pone frente a frente para mirarnos todo el día, para proponernos todos los días nuevas propuestas, el tiempo no alcanza cuando el tiempo pasa y las propuestas aumentan.

¿Cuál es su propuesta frente al orden social que vivimos hoy, sociedad capitalista, neoliberal y patriarcal?

No existe una receta, la propuesta es personal y el resultado de la propuesta es colectiva, si se vive en comunidad, como nosotras. No sólo queremos denunciar al capitalismo, al sistema neoliberal y al patriarcado, si no cuestionarnos el capitalismo personal, la comodidad de nosotras dentro de este sistema neoliberal. No sólo la represión de éste sistema hacia nosotras, también nuestra propia aplicación del patriarcado. No creemos en las políticas de masas, si no más bien en la recuperación de aquellos territorios olvidados, donde no está la prensa, ni la contra prensa, donde no hay internet, ni radio, ni periódicos alternativos y si los hay no se sabe leer.

¿Cuál es tu opinión respecto al tema de los recursos? ¿Cómo lo resuelven en su colectiva?

Todas hemos aprendido a sentir el poder del dinero, reconocerlo como un recurso peligroso cuando se pone en una sola mano y necesario y productivo cuando se pone en todas las manos. Hemos logrado generar fondos a través de la autogestión, con los huertos comunitarios y las artesanías políticas de "Ni santa Ni pecadora".

Las actividades están distribuidas en 2 partes, que son necesarias en el ciclo de autogestión sustentable. La primera se refiere a las necesidades colectivas (lugar para vivir, comida, gastos de vivienda, ropa interior, ropa de frío, de calor, animales, huertas, artesanías, botas para el agua, etc).

La segunda acción es de visibilidad y recuperación política en la propia comunidad y en otras comunidades: talleres, ciclos de conversación, libros, marchas, intervenciones en la pobla, en la calle, en la propia comunidad, material para distribuir la información, diversión, placer, viajes a otros territorios, la escuela popular, los apoyos mutuos, el periódico autónomo, la radio comunitaria, el espacio íntimo, etc.

La búsqueda de recursos busca concretar nuestro proyecto político para visibilizar lo que nos cruza: la conciencia de la represión de clase, de la heteronorma impuesta, del patriarcado de afuera y el propio, nos cruza el racismo, nos mutilan los gobiernos y el estado.

“Nosotras proponemos capital contra capital”

Alejandra continúa asegurando que el dinero también puede ser un aliado en la lucha por el cambio social, cuando se le ve como un recurso que apoya el trabajo común y que se vuelve contra el mismo sistema que lo ha generado.

Para nosotras el recurso no sólo está puesto en el dinero, si no en nosotras como sujetas políticas, también somos recursos, hay un poder en cada una que muchas veces es usado a favor del sistema, ese recurso debe cuidarse, para buscar su descanso, su inversión, su prioridad, su libertad también.

Nosotras decimos: capital contra capital, es decir, utilizar el dinero para generar luchas en común con otras y con otros, porque la recuperación de las confianzas también es un recurso necesario, que ha sido robado y anulado.

Al igual como los recursos faltan, pocas personas están dispuestas a dejar los privilegios; son escasos y escasas, pero los hay y mientras existan hay fuerza para seguir generando trabajo político desde nuestra experiencia en la autonomía, desde los territorios propios y los territorios en donde transitamos y que no siempre son nuestros.

¿Cómo proyectan el trabajo que hoy hacen en su comunidad La Teta Insurgente?

Nuestra meta es poder crear autogestión sostenible en el tiempo, experimentar con ella, ver donde siempre nos falta y donde no nos falta nunca, ver a otras compañeras en sus espacios, truekear las ideas nuevas de autogestión, evitar los cansancios en busca de estos recursos. Todo esto para concretar en un proyecto que une todas nuestras luchas: comunidades autogestionadas, autónomas, independientes en ideas y luchas.

No somos las únicas que pensamos que es posible vivir de la huerta la artesanía, la peña, el taller literario, etc. Hay muchas experiencias en Latinoamérica y el Caribe que muestran que si es posible, que no se logra el paraíso de la autonomía porque es un trabajo continuo, de descolonización permanente y porque la represión se alimenta y no se detiene.

Esta es por lo menos nuestra mirada de la autonomía, la que nosotras estamos construyendo, la que nosotras queremos vivir en conjunto con otras compañeras y con otros compañeros.

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