La Estación Mapocho se llenó de colores y sabores del campo, así como de la sabiduría que portan las mujeres que están cerca de la tierra.
Del 21 al 23 de marzo, 1000 mujeres se reunieron para culminar el Primer Congreso de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas, ANAMURI.
Este hito termina un proceso de reflexión de un año en el que participaron mujeres de todas las regiones del país y donde se abordaron temas tan importantes como el deterioro ambiental que sufre Chile, las precarias condiciones laborales de las trabajadoras del agro y la inoperancia de las políticas públicas para apoyar a los pequeños productores.
La discusión que se dio en cada rincón del país luego tuvo carácter nacional y Anamuri espera su alcance sea global porque su objetivo es que ¡Globalicemos la lucha y globalicemos la esperanza!, como se escuchó en las consignas tras la declaración final.