Kolectiva T-Amarga: “En Atacama lo que menos se protege es el derecho a decidir”

Kolectiva T-Amarga: “En Atacama lo que menos se protege es el derecho a decidir”

Desde 2014 Kolectiva T-Amarga, organización coparte de Fondo Alquimia, defiende los derechos sexuales y reproductivos de mujeres y niñas y visibiliza las distintas violencias que las afectan en la Región de Atacama.
Aquí nos cuentan sobre las particularidades de vivir en un territorio dominado por la minería extractivista y sus motivaciones para trabajar en torno al derecho a decidir.

En términos de derechos sexuales y reproductivos, ¿cuál es la situación de las mujeres de Atacama?
Como en otras regiones del país, las mujeres ven vulnerados el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos (DDSSRR). Para comprender la situación regional habría que mencionar que ésta ha sido una zona castigada y tratada en forma permanente como zona de sacrificio.

El territorio y sus corporalidades han sido azotados por la violencia de un sistema capitalista y heteropatriarcal que ha privilegiado el beneficio económico por sobre la vida de las personas. Lo hemos vivido con el tema medioambiental en el Valle de Huasco, en Freirina, Totoral, Copiapó y en los recientes aluviones en Chañaral y Tierra Amarilla. La Región privilegia el extractivismo por encima de todo. Atacama presenta las más altas cifras de relaves en todo el país, alcanzando los 343 depósitos. De este número, sólo 54 se encuentran activos; 222 no están activos, 58 están abandonados y de 9 no se tiene información. Lo grave es que desconocemos los efectos de estos relaves en la salud de las personas. Pero también, ignoramos las consecuencias de esa contaminación en la salud de las mujeres y niñas.

En este sentido, en Atacama lo que menos se protege es el derecho a decidir. Las mujeres tenemos dificultades en el acceso a la salud. Las mujeres pobres, migrantes e indígenas viven discriminaciones en los centros sanitarios. El sistema económico ha hecho que esta sea una zona en la que todo es caro, por lo que es un privilegio acceder a atención ginecológica, exámenes y a la compra de métodos anticonceptivos.

Atacama tiene, desde 2011, la tasa más alta de embarazos adolescentes en el país, sobrepasando este año el índice nacional. A pesar de que el 16% de los embarazos corresponden a mujeres menores de edad, no existe una política regional o comunal que eduque en el tema. El sistema de salud no ha logrado implementar unidades de salud adolescente como corresponde. No se cuenta con los especialistas necesarios ni se realiza una labor de prevención comunitaria respecto al tema.

En el caso de educación es más de lo mismo. El tema se evita y simplemente no se hace la prevención que corresponde.

Y eso nos lleva a un tema importante: la falta de especialistas médicos que puedan cubrir las necesidades de una Región como ésta. En resumidas cuentas, nadie se hace cargo, porque a nadie le amerita la alta tasa de embarazos.

A lo anterior sumamos violencia obstétrica, dificultades en el acceso a medidas anticonceptivas, pero también un alto número de niñas abusadas sexualmente y violencia en el pololeo. Esta es una región de tradición minera en la que están muy asentadas las conductas machistas y misóginas, las que son naturalizadas y perpetuadas en muchos espacios.

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Manifestación de T-Amarga por Nabila Rifo.

En el ámbito organizativo, en los colegios y universidades no se habla del asunto. En su momento existió una secretaría de género y sexualidades en la Federación de estudiantes de la Universidad, pero no logró posicionar el tema. Tampoco existen otras agrupaciones para generar alianzas para trabajar estos temas.

En resumidas cuentas, no se promueven los DDSSRR en ningún nivel. Es un tema invisibilizado. Se privilegia lo público, lo laboral y el mercado por sobre los aspectos relacionados con lo sexual y el placer. La población atacameña, como en otros ámbitos de cosas, es pasiva en cuanto a la exigencia de estos temas.

En este contexto, ¿a qué se ven expuestas las mujeres que abortan?
Fuera de que no es legal, las mujeres de Atacama tienen dificultades similares a las del resto del país en torno a los prejuicios que existen sobre el aborto. En lo que respecta a salud, nos encontramos con casos en los que los equipos sanitarios refuerzan constantemente la idea de una maternidad romántica idealizada. Si se acude al sistema particular, es difícil y caro acceder a una ecografía para confirmar el embarazo y ver con certeza la cantidad de semanas que se tiene. Existe un médico que hace abortos y cobra cerca de 600 mil pesos en condiciones precarias. Si no es por esa vía, no existen facilidades para conseguir el medicamento. Hay que viajar a Santiago o encargarlas por Internet, con todo lo que ello implica.

Tampoco hay grupos que hagan acompañamientos o redes de apoyo. Las agrupaciones feministas que existían se encuentran desarticuladas o inactivas, y no están en las redes de acompañamiento, por lo que no hemos logrado generar una alternativa concreta en la Región que permita a las mujeres contar con la información y compañía necesaria. Ello hace que exista poco manejo del tema del aborto, constatando frecuentemente miedos, prejuicios, y pensar que es un proceso perjudicial. Todo ello es reforzado tanto por la Iglesia como por los movimientos “pro vida” que existen en la región y que generan movilizaciones.

¿Qué las motivó a postular al programa Derecho a Decidir de Fondo Alquimia?
Las dificultades que vive la región en torno a un real ejercicio de los DDSSRR. Nos molesta la situación y esa rabia nos lleva a la acción. En los últimos años nos ha movilizado el tema de los femicidios, organizando caminatas del silencio, así como acciones relacionadas con el derecho a decidir y otras movilizaciones en favor de los derechos de las mujeres. Eso ha desencadenado en que nos hemos convertido en agentes sociales y políticas llamadas a la transformación de las situaciones que afectan a las mujeres y niñas de nuestra región.

¿Qué actividades en torno al Derecho a Decidir han programado?
Este mes llevamos a cabo un conversatorio sobre aborto y derecho a decidir al que invitamos a mujeres de diversas organizaciones sociales y políticas para debatir respecto a la necesidad de una ley de aborto libre y el derecho que tenemos como mujeres para decidir sobre nuestros cuerpos. Seguimos con la campaña en la radio, en las redes sociales a través de nuestra fanpage de Facebook y adheriremos a las acciones que se realizarán el 25 de julio por un aborto libre, seguro y gratuito.

También seguiremos convocando cada 25 a las Caminatas del Silencio, fecha en la que visualizamos la violencia machista en el país, pero también interrumpimos las cotidianidades de lo público para sacar la voz y manifestar nuestra rebeldía frente a un sistema que nos mata y oprime. Estas instancias las aprovechamos para instalar un stand informativo sobre aborto y DDSSRR.

Entre los meses de julio y agosto realizaremos la escuela de formación popular y comunitaria en derechos sexuales y reproductivos. En ella participarán mujeres de diferentes lugares de la Región. Invitaremos a mujeres indígenas, rurales, dirigentas sociales y políticas, estudiantes, profesionales, entre otras. La idea es tener una instancia formativa que informe y eduque respecto al tema. El encuentro nos permitirá organizar más acciones entre todas, dando continuidad a la propuesta y al trabajo emprendido.

También tenemos programado un seminario en el que se trabajará la temática, convocando a las autoridades regionales para conocer su opinión al respecto y exigir una posición en defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y niñas.

En estos momentos Atacama está enfrentando complicaciones con los temporales, ¿cómo éstos afectan especialmente la vida de las mujeres y las niñas?
Las catástrofes que ha sufrido la Región en los últimos años nos han permitido conocer de primera mano los perjuicios de los desastres sobre las mujeres y niñas. Aprendimos que el cuidado recaiga nuevamente en las mujeres, perpetuando una situación de subyugación y de vulnerabilidad. Pero también conocimos de primera mano, tras el 25M, que las mujeres son poderosas y se organizan, y sacan adelante a sus comunidades. Las vimos con palas sacando barro, pero también organizando el ritmo comunitario y familiar. Sin embargo, sabemos que esto produce un estrés creciente. Sabemos que los ingresos a salud mental se han incrementando en los últimos dos años, y que la cantidad de embarazos ha subido tras los aluviones. Actualmente, tras los aluviones de este año, nos encontramos con una población cansada de enfrentar las mismas situaciones, pero también con mujeres más enrabiadas y conscientes de su importancia al enfrentar esta catástrofe.

Dentro de las actividades que se han desarrollado para apoyar a las mujeres luego de los aluviones, se realizó una campaña para recolectar artículos de aseo y ropa interior. Las cooperaciones recolectadas serán entregadas formalmente a una comunidad Colla de la zona de Tierra Amarilla. Al momento de la entrega de los set de aseo, se realizará una actividad para las mujeres que recibirán dichos artículos. Asimismo, seguimos trabajando el tema de femicidios y prevención de violencia machista. A ello se suma la articulación de la coordinadora feminista de Atacama, intentando articular a los grupos feministas de la Región.

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