Alexandra Garita, Prospera: “Los fondos de mujeres toman riesgos, apoyan propuestas transformadoras”

Alexandra Garita, Prospera: “Los fondos de mujeres toman riesgos, apoyan propuestas transformadoras”

En el mes de mayo nos visitó Alexandra Garita, Deputy Director de Prospera, red internacional de fondos de mujeres a la cual pertenece Fondo Alquimia. Aprovechamos su visita para hablar de filantropía feminista y del rol que los fondos de mujeres juegan en el avance y desarrollo de los movimientos de mujeres a nivel global.

Prospera International Network of Women´s Funds es una red internacional de fondos de mujeres que actualmente agrupa a 35 organizaciones y brinda apoyo a organizaciones de mujeres feministas de más de 170 países, entre ellas, Fondo Alquimia. Uno de los objetivos de la Red Prospera es el fortalecimiento institucional de sus integrantes, junto con influir en el mundo de la filantropía global con perspectiva feminista.

¿Cómo define Prospera a la filantropía feminista?
Como la necesidad de vernos como iguales, es decir, que las fundaciones privadas grandes sean igual de importantes que las pequeñas. La filantropía feminista nos permite definirnos no sólo como recipientes de dinero, sino como generadoras de relaciones equitativas e igualitarias con las organizaciones coparte.
En todos los espacios, en las conferencias filantrópicas, etc, hablamos de cómo los fondos de mujeres son capaces de negociar el poder y utilizar el dinero de otra manera, no sólo para comprar, sino para transformar. Eso es algo poco discutido y no mucha gente está consciente de aquello.
En Prospera estamos buscando distintas formas montar la evidencia. Por ejemplo, queremos publicar en revistas académicas el impacto que tienen los fondos de mujeres en el fortalecimiento del movimiento feminista. Otro objetivo de Prospera es apostar a la inversión de gobiernos europeos, como el de Holanda, en los fondos de América del Sur, Asia y Africa y cambiar la dinámica de poder entre fondos de mujeres del Norte y del Sur.

A tu juicio, qué diferencia a los fondos de mujeres de otro tipo de organizaciones filantrópicas?
La filantropía feminista y los fondos de mujeres toman riesgos, apoyan propuestas transformadoras, a diferencia de la filantropía tradicional. Además, los fondos de mujeres entregan aportes semilla para generar cambios muy transformadores con muy poca plata. Responden a los movimientos locales, no tienen agendas propias instaladas desde el principio, y pueden responder a lo que están viendo, tienen un análisis político de lo que está pasando en sus países y en sus regiones muy fina, una perspectiva muy real de lo que sucede con las mujeres, sus movimientos y alianzas.
Los fondos de mujeres, además de apoyar esos movimientos, hacen las preguntas incómodas a los grandes donantes y posicionan demandas de las que nadie habla, como las de lesbianas o personas trans, los derechos sexuales y reproductivos, entre muchos otros.
Porque, además de tener un trato horizontal con las organizaciones a las que apoya, la filantropía feminista incomoda a los grandes filántropos que, por más que se digan radicales o de justicia social y ambiental, no necesariamente incorporan la perspectiva de género.

¿Cómo aprecias la situación de las mujeres en la Región actualmente?
Hay un alza de la violencia, hostigamiento y represión hacia las mujeres y movimientos defensores de la tierra muy fuerte. La defensa de los recursos naturales en el mundo se está volviendo muy contundente porque las grandes corporaciones se están apropiando de todo, esa batalla la estamos iniciando apenas y va a ser muy larga.
Esa alza de violencia viene en gran medida de los gobiernos que están coludidos con los grandes intereses económicos que quieren arrasar y comprar todo. Entonces, son los pueblos originarios, incluidas las mujeres, los que están haciendo frente.
Pero también veo un panorama feminista de mujeres y hombres jóvenes que están exigiendo rendiciones de cuenta, que se manifiestan. Hay movimientos estudiantiles muy interesantes en toda la Región. Y si bien no me sorprende, me emociona y me da esperanzas. Las generaciones más jóvenes siempre serán las más ávidas para contrarrestar el status quo.