Que actualmente se configura un escenario fundamentalista que amenaza la vida y la libertad de las mujeres, disidencias sexuales y de género, activistas y defensorxs de derechos humanos y que pone en riesgo la idea de democracia donde no existen vidas de primera y segunda categoría, son las principales conclusiones de la investigación Una aproximación al escenario de los fundamentalismos en Chile, elaborada por Fondo Alquimia.

La investigación se enmarca dentro del proyecto On The Right Track y se realizó de manera simultánea por 18 fondos de mujeres de América Latina y Europa. Este esfuerzo mancomunado dio como resultado la construcción de 10 informes en Europa, 8 investigaciones en América Latina -dentro de las que se cuenta la realizada por Alquimia- y una investigación que analiza el fenómeno a nivel global en ambos continentes.

Una aproximación al escenario de los fundamentalismos en Chile se desarrolló en medio de la pandemia por Covid-19, en un contexto todavía marcado por el estallido social de octubre de 2019. Poniendo las voces de las activistas feministas, sociales y de derechos humanos al centro del debate, la investigación buscó observar y comprender los fundamentalismos en Chile desde el punto de vista de la experiencia activista, por un lado, y explorar estrategias para hacerles frente, por otro. 

El estudio señala que los fundamentalismos son un problema estructural que alcanza a todas las instituciones hasta sus cimientos, siendo el Estado identificado como el principal agente ejecutor de ataques fundamentalistas a través de sus instituciones como Carabineros y las Fuerzas Armadas. Iglesias y grupos organizados de la sociedad civil también actúan como agentes fundamentalistas detentando un poder político y económico tal que les permite comprar espacios en medios de comuni­cación, influir en la tramitación de proyectos de ley, en la aplicación de políticas públicas y a través de sus empresas, además de tener poder de decisión en espacios más reducidos como autoridades regionales, universidades, colegios y escuelas.

“Las activistas manifestaron que los fundamentalismos con los que han convivido parecieran fundarse en la premisa de que existen cuerpos que importan y cuerpos que no, y que buscan normalizar algunas formas de existir y anular otras: invisibilizándolas, excluyéndolas o directamente eliminándolas. Esto daría origen a una suerte de estratificación donde hay vidas de primera y segunda categoría, en un esquema dual que es opresivo para las mujeres y las di­sidencias sexuales y de género, el cual resulta más excluyente a medida que au­mentan las otredades, y es particularmente sancionador con las activistas”, señala la investigación. 

«Son fundamentalistas todas aquellas acciones, personas, instituciones y discursos tendentes a mantener y perpetuar el statu quo de este periodo histórico definido por formas capitalistas y patriarcales». 

Latinoamérica y Europa: un complejo escenario común

El diagnóstico levantado en Chile no resulta aislado de lo que ocurre en el panorama internacional. Así lo deja claro el capítulo interregional de la investigación titulado Retando al futuro: co-inspirando transformaciones. Ataques a la democracia en Europa y América Latina. Voces desde los feminismos.

Elaborada por Nuria Alabao, antropóloga y periodista española y Diana Granados Soler, investigadora y académica colombiana, la investigación demuestra que existe una estrategia coordinada a nivel internacional para hacer retroceder las apuestas democráticas, los derechos humanos de las mujeres, la comunidad LGBTIQ+, las personas migrantes y otras minorías. A pesar de las diferencias, ambos territorios son núcleos de discursos fundamentalistas religiosos y políticos, que se han erigido como estrategias de ataque a los derechos de las mujeres, de las personas LGBTIQ+ y los feminismos, en particular, y a los derechos humanos, los principios democráticos y la laicidad, en general.

“El despliegue de estos discursos y ataques tiene como telón de fondo tres aspectos que conectan ambos contextos: primero, el peligroso avance de gobiernos de derecha y ultraderecha que socavan la democracia; segundo, la agudización de un modelo neoliberal voraz que empobrece aceleradamente a las mayorías y reprime de manera violenta los derechos; y tercero, algunos gobiernos que se enuncian de izquierda y acuden a, o convergen con, planteamientos fundamentalistas en relación con los derechos de las mujeres y las personas con identidades de género y orientaciones sexuales diversas”, afirma la investigación.

Una estrategia de organización horizontal y un horizonte feminista

Pese al complejo escenario, tanto el capítulo chileno como el interregional coinciden en señalar que el quehacer de las activistas no se ha detenido. En los diferentes contextos y circunstancias todas las organizaciones habían construido estrategias para enfrentarse a los discursos y prácticas fundamentalistas.

En ese sentido, más allá de acciones particulares la actuación colectiva y articulada de los movimientos feministas, sociales y de derechos humanos, parece ser lo más efectivo para contrarrestar estas fuerzas. “Nuestra respuesta no puede ser otra más que la organización y el establecimiento de fuertes lazos entre activistas y entre organizaciones. Esta estrategia basada en el apoyo mutuo y la justicia parece ser la más exitosa: la que nos ha permitido existir, mantenernos y permanecer en el tiempo”, se puede leer.

Finalmente, las investigaciones reparan en la urgencia de aportar desde todos los ámbitos para construir un mundo sin fundamentalismos y con sistemas políticos más justos, democráticos y libres de opresiones.