Millaray Garrido Paillalef: “Las mapuche somos discriminadas por ser mujeres, indígenas y pobres”

Millaray Garrido Paillalef: “Las mapuche somos discriminadas por ser mujeres, indígenas y pobres”

Tras vivir su infancia en Bolivia, Millaray Garrido Paillalef volvió como invitada a un encuentro intercultural en la Universidad Mayor de San Simón en Cochabamba. Para conocer un poco más de esta experiencia conversamos con la activista.

Debido al trabajo de su madre, quien realizó un magister en Bolivia, Millaray Garrido pasó su infancia en Bolivia, una estadía que la marcaría, pues, como ella misma confiesa, fue allá donde tomó conciencia de ser mapuche y fue determinante para adoptar un rol activo en la causa.

En junio pasado Millaray volvió a Cochabamba, viaje que contó con el apoyo de Fondo Alquimia, para participar en el encuentro “Combinando Razón y Corazón: Balance y perspectivas de la educación intercultural bilingüe en América Latina”. “Para ellos era muy interesante conocer mi vida, porque ellos tenían muy claro que fue allá donde inicié mi activismo y querían volver a verme. Además, han visto el caso de mi ex compañero (Millaray fue una de las voceras de los presos políticos de la Coordinadora Arauco Malleco) y todo lo que estamos viviendo en el territorio mapuche”, comenta.

Fue así como la activista centró su exposición en la realidad que hoy viven las mujeres, niñas y niños mapuche. “En Chile vivimos en un machismo extremo, incluso en nuestras comunidades. Las mujeres mapuche tenemos varios tipos de discriminación, el primero por ser mujer, el segundo por ser indígena y tercero por ser pobres y dentro del mismo mundo mapuche somos discriminadas por el solo hecho de ser mujer, por eso hice énfasis en el rol que la mujer está teniendo en la reivindicación de tierras, el cual ha sido principalmente el de sostenedoras de los hogares y el de educar a los niños. Nuestro papel es importante, porque si damos pie atrás, no hay continuidad en lo que están haciendo las comunidades”.

A pesar del machismo, rescata Millaray, están logrando que no sea sólo la opinión del hombre la que importe. “Sin mujer no hay parto, sin mujer no hay cultura. Las mujeres mapuche están asumiendo el rol de protagonistas frontales en la reinvidicación y ya no ves sólo hombres”.

Es por ello que en cada encuentro que Millaray tiene con mujeres mapuche, las motiva a adoptar un papel más protagónico. “Soy nieta de lonko, machi y weichafe y a mí no me pueden contar el cuento de que no hay machismo. La formación dentro de mi familia nunca lo fue, sino más bien fue feminista y cada vez que me encuentro con ellas les abro un poco los ojos, porque que la mayoría tiene la visión romántica y utópica de la lucha. Yo educo cada vez que vamos a un lugar, allí empodero a las mujeres de lo que tienen que hacer, en cuanto a sus derechos como mujer, madre y compañera. En ese sentido, la formación cosmogónica es muy importante, porque sin ella no tenemos idea de por qué estamos luchando”.

Niñas y niños sin infancia
Respecto de la situación que hoy viven las niñas y niños mapuche, Millaray resaltó en Bolivia que es precisamente el derecho a la infancia el que está siendo vulnerado. “Los niños viven en un conflicto armado permanente, la zona está militarizada y ellos están presentes cuando allanan las casas. Ellos viven toda la violencia y la represión, junto la discriminación en los colegios, porque las niñas están más rebeldes y ya no quieren sacarse los chaway y, por otra parte, los niños no quieren cortarse el pelo, porque es la tradición, y los obligan a llevar el pelo corto. Es una lucha constante, acá las niñas y niños crecen con odio, con rabia, los weichafes actuales no tienen más de 15 a 16 años y ya están peleando”.

“En Bolivia me convertí en mapuche”
En cuanto a su participación en el seminario, Millaray destaca la recepción que tuvo en Cochabamba. “Les llamaba la atención que la niña de 12 años que conocieron, hoy les daba esperanzas, porque todo lo que ellos habían hecho estaba dando frutos. Yo allá me convertí en mapuche, allá me di cuenta de que ser mapuche era una razón de orgullo y de vivir”.