Ruth Olate: “Este proyecto es nuestro y de nadie más”

Ruth Olate: “Este proyecto es nuestro y de nadie más”

El pasado martes 9 de octubre la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley que establece mejoras en la jornada laboral de las trabajadoras de casa particular (TCP) y dio inicio al proceso de ratificación del Convenio 189. Sobre el trabajo que han llevado las TCP en esta materia y de los desafíos que vienen por delante, conversamos con Ruth Olate, vocera de la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Trabajadoras de Casa Particular.

Días marcados por la emoción y un intenso trabajo viven en estos momentos los sindicatos de trabajadoras de casa particular. Después de largos años de movilizaciones y gestiones, parte de las demandas del sector se concretaron con la aprobación del proyecto de ley que modifica la jornada, descanso y composición de la remuneración y prohíbe el uso de uniformes en lugares públicos.

Además, la Cámara de Diputados comenzó el proceso de Ratificación del Convenio 189, lo que implica que el Estado asume el compromiso a velar por el trabajo decente de las trabajadoras y trabajadores domésticos.

Según cuenta Ruth Olate el proceso no fue fácil, partiendo por el propio fortalecimiento de sus organizaciones para luego salir a la calle y negociar con autoridades de gobierno y el parlamento. El 2010, diversos sindicatos y organizaciones formaron una coordinadora nacional para tener más fuerza como sector. Ese mismo año, cuando asume Sebastián Piñera, entregaron un petitorio con sus demandas al Sernam, el Ministerio del Trabajo y Mideplan. “Allí pedíamos jornada laboral de 45 horas, contrato escrito, que la visa de las trabajadoras migrantes no estuviera sujeta a contrato, jubilar a los 65 años y aumento del aguinaldo para Navidad y Año Nuevo”.

En 2011, agrega la dirigenta, la entonces ministra del trabajo, Evelyn Matthei, les preguntó qué querían mejorar del petitorio. “Nosotras le dijimos que la jornada laboral, contratos por escrito y fiscalización. Fue así como empezamos a trabajar y armamos una mesa de trabajo en el ministerio, pero fue complejo. En un momento nos paramos de la mesa porque nos querían dar 71 horas, es decir, restarnos sólo una hora de las 72 que existían”, recuerda Ruth.

Luego de esas gestiones, avanzaron en la obtención de 45 horas para las trabajadoras de puertas afuera y dos días de descanso, una bolsa de trabajo, jornada de 18 horas extraordinarias al 50%, y un prototipo de contrato. “En ese momento pensamos que podíamos hacer en el Congreso las indicaciones que considerábamos necesarias, pero no nos tomaron en cuenta y el proyecto se quedó durmiendo en el Senado”, añade.

A partir de ahí comenzaron a movilizarse enviando cartas y a reunirse con parlamentarios para explicar las razones de sus demandas hasta que lograron trabar el proyecto para que no fuera aprobado como estaba. “Así llegamos al 2013, cuando conversamos con la candidata Michelle Bachelet y ella se comprometió a ratificar el Convenio 189 y mejorar nuestras condiciones laborales. Cuando asume como presidenta, iniciamos un diálogo con la ministra Javiera Blanco que nos llevó finalmente hasta hoy, siendo ratificado el proyecto”.

Programa Derechos Laborales
Durante estos años de gestiones, Fondo Alquimia implementó en 2012 el programa de Derechos Laborales, iniciativa cuyo objetivo es fortalecer a las organizaciones de trabajadoras de casa particular y trabajadoras textiles en su domicilio.

De esta manera, el programa apoya a 18 organizaciones para financiar sus planes de trabajo anuales, desarrollar encuentros nacionales e internacionales de carácter latinoamericano a fin de capacitar y articular acciones entre las organizaciones participantes.

Respecto del programa, Ruth Olate destaca que ha sido gravitante para llevar a cabo sus acciones. “Si no hubiera existido esta iniciativa no habríamos podido hacer muchas cosas, desde costear pasajes para movilizar a nuestras compañeras hasta imprimir materiales de difusión. Además, en los encuentros tanto nacionales como internacionales pudimos conocer la realidad de otras trabajadoras y compartir con ellas diversas experiencias. Eso es muy importante, porque por lo general nosotras no tenemos acceso a ese tipo de instancias, que de haberlas, en la mayoría de los casos te topas sólo con dirigentes de las centrales y no es lo mismo”.

El proceso continúa
Con la aprobación del proyecto las movilizaciones de las trabajadoras de casa particular no cesarán, saben muy bien que lo más complejo viene con la implementación de la ley. “Nos queda un largo trabajo por hacer todavía, pues tendremos que estar muy atentas para que los contratos sean depositados en las inspecciones del trabajo, las denuncias se hagan efectivas y que se sancione a quienes no cumplen, pues hasta ahora, en general siempre favorece más a los empleadores que a las trabajadoras”.

El trabajo de difusión también será importante, pues saben de la falta de conciencia frente al reconocimiento de los derechos laborales de las trabajadoras de casa particular. “Hace poco supimos de un concurso en Concepción donde se rifaban los servicios de una trabajadora. Eso revela cómo nos ven muchas personas, creen que somos un mueble y nos denigran con ese tipo de hechos. También tenemos que seguir haciendo esfuerzos para informar a nuestras compañeras de sus derechos, pues dada la modalidad de nuestro trabajo “1 a 1”, nosotras tendremos que ser nuestras propias fiscalizadoras”, precisa Ruth.

Sobre las futuras acciones, Ruth Olate adelanta que seguirán desarrollando foros y encuentros para fortalecer a sus compañeras y, tal como en años anteriores, en noviembre próximo realizarán una caminata para conmemorar el Día Nacional de la Trabajadora de Casa Particular. “Estamos contentas con los logros, pero seguiremos trabajando. Algunas personas piensan que es muy poco lo que hemos pedido y que se debe a la gestión de los gobiernos de turno, pero esta lucha es nuestra y de nadie más, esto nos ha costado y no ha sido fácil exponer ante senadores y lidiar con ministros como Matthei, quien en algún momento dijo que habíamos boicoteado su proyecto, pero ese proyecto no era de ella, siempre fue y es nuestro y su obtención también”.