Secretaría de Mujeres Inmigrantes: “Con la crisis sanitaria se han agudizado la xenofobia y el racismo”

Secretaría de Mujeres Inmigrantes: “Con la crisis sanitaria se han agudizado la xenofobia y el racismo”

En el marco del Primero de Mayo entrevistamos a las integrantes de la Secretaría de Mujeres Inmigrantes de Chile, copartes de Alquimia, respecto a la situación general del trabajo de las mujeres migrantes en el país y sobre cómo la crisis sanitaria las ha afectado directamente.

En general, las mujeres trabajadoras migrantes en Chile se ven expuestas a jornadas laborales más extensas, menor salario y a contratos irregulares. Ahora, en medio de la crisis sanitaria, la situación de precarización en la que se encuentran se ha visto profundizada, lo que se suma a la xenofobia y el racismo del que son objeto, no sólo de parte de grupos nacionalistas, sino que también de los medios de comunicación.

¿Cuál es el panorama general del trabajo de las mujeres inmigrantes en Chile? 

Para responder esta pregunta habría primero, que contextualizar el rol que juega la estabilidad laboral en la posibilidad de regularizar la situación migratoria de la persona migrante: sin un trabajo estable, se hace casi imposible obtener la visa o renovarla, puesto que para esto se deben demostrar ingresos y contrato laboral; y para un contrato laborar solicitan una visa estable, llevando a la población migrante a una encrucijada legal que incentiva el mercado laboral informal. A pesar de esto – o tal vez justamente en relación a esto- el Estado dificulta enormemente que se generen estos vínculos de estabilidad, o más bien, contribuye a la inestabilidad (recordemos que mantener un estatus de irregularidad de la población migrante permite grandes ganancias económicas, básicamente, porque permite e impulsa la explotación).

Para el gobierno actual, la migración no es un derecho y esto nos lleva a NO ser sujetes de derechos, que para el caso de les trabajadores migrantes, se refleja en el acceso, en el pago. No existen además, canales eficientes con información sobre nuestros derechos laborales –independiente de la situación administrativa–, que consideren por ejemplo idioma/ analfabetismo cibernético, formación sindical etc. El Estado promociona una inclusión laboral de los sectores migrantes que es falsa: no hay garantías de trabajo digno y las ofertas del Estado no consideran enfoques interculturales en sus dinámicas organizativas. Existen grandes dificultades para certificar oficios y/o validar estudios y trabajo, lo que conlleva a una gran falta de aprovechamiento del conocimiento profesional de la población Migrante. Esto lo estamos viendo con los profesionales migrantes de la salud, hay muches que cuentan con la formación y experiencia, pero que no pueden ejercer, sobre todo en este contexto de pandemia, por no presentar un examen de convalidación, que cuesta alrededor de 2 millones de pesos, y que ha sido cuestionado por organismos internacionales al incentivar la discriminación por nacionalidad.

Bajo este contexto, nuestro sector se somete a una reiterada situación de violencia laboral por miedo a perder sus únicas posibilidades de ingresos para sustentarse, violencia que se incrementa al  agregarse el componente de género.  En un plano general las mujeres migrantes se encuentran expuestas a diferentes niveles de abuso (explotación) laboral: jornadas más extensas, menor salario, irregularidades en la contratación, y ahora esclavitud.

¿Cómo se ha agudizado esta situación durante la crisis sanitaria? 

Con la crisis sanitaria se han agudizado la xenofobia y el racismo, alimentados por medios de comunicación que nos exponen como chivo expiatorio del mal manejo que ha hecho el Gobierno de la situación Covid-19. Hemos sido visibilizadas como la imagen de la Pandemia (por ejemplo: portada del Periódico La Segunda).

la segunda

Las mujeres migrantes, que generalmente cumplimos dobles y triples jornadas laborales, incluyendo las labores de cuido no remuneradas, nos vemos limitadas en la búsqueda del sustento porque no tenemos redes ni recursos que nos permitan aliviar el cuidado de les niñes y generalmente este cuidado es incompatible con nuestras actividades laborales. Muchas mujeres han sido despedidas por negarse a exponerse a los contagios o por recorte de personal, cierre de los negocios, etc., y muches al no estar en el mercado laboral formal por no contar con los documentos vigentes –debido a que extranjería está tardando más de lo establecido en la gestión de las visas-, no pueden acceder al seguro de cesantías, incluso a la canasta de alimentos para les hijes menores que estudian.

Actualmente, muchas mujeres trabajadoras de casa particular se encuentran en situación de esclavitud: bajo la excusa de “cuidarse de los contagios” se ven obligadas a mantenerse 24×7 en sus espacios de trabajo con amenaza de despido en caso de moverse de ahí.

¿Cuáles son las preocupaciones más urgentes de las trabajadoras inmigrantes en Chile hoy? 

  • Que se reajusten las fechas límites pautadas por extranjería para la realización de trámites migratorios.
  • Jornadas extraordinarias de regularización que nos permitan acceder a las mínimas condiciones de seguridad laboral que garantiza el Estado Chileno (Regularización para que las personas que están irregulares puedan formalizar y contar con un documento de identidad en el país)
  • Que se nos incluyan en las medidas económicas del estado para la protección del pueblo, independiente de la situación administrativa y sobre todo garantizar la de las familias con hijes.
  • Posibilidad de condonar la multa, pero también de evaluar los casos en que por malas gestiones por parte del DEM, les migrantes deben pagar para regularizar la situación migratoria, así como para salir del país en caso de haber entrado por pasos no habilitados (hay muchas trabajadoras que dadas las circunstancias necesitan regresar a sus países y no pueden hacerlo por no contar con recursos para pagar esta multa)

¿Qué desafíos tenemos las organizaciones de mujeres en este sentido hoy?

  • Actuar de forma conjunta para presionar al gobierno para tomar medidas que garanticen la dignidad y los derechos de los sectores migrantes.
  • Conforman cordones de solidaridad que permitan a las familias migrantes sobrellevar la situación de emergencia.
  • Acompañamiento y apoyo a las iniciativas para mejorar la vida y erradicar las vulnerabilidades de las personas migrantes.
  • Incluir las demandas del sector migrante en nuestras agendas.
  • Posicionar discurso y acciones antirracistas.