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Fondo Alquimia presenta estudio sobre violencia digital hacia activistas migrantes en Chile
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Estudio Violencia Digital Migrantes Fondo Alquimia

La violencia digital no es un fenómeno aislado en redes sociales, sino una continuidad de la discriminación que las comunidades migrantes viven fuera de la esfera digital restringiendo su participación política y democrática. Así lo revela la investigación “Violencia digital hacia activistas migrantes en Chile”, la cual, pese al panorama desalentador, también rescata las estrategias de les activistas para habitar el espacio digital. 

El estudio exploratorio, elaborado por Fondo Alquimia en el marco de una iniciativa coordinada por la Alianza de Fondos de Mujeres y Feministas de América Latina y el Caribe, combina la revisión de 65 documentos con entrevistas en profundidad a cuatro activistas migrantes y el análisis de un conversatorio con una activista trans, releva que la violencia digital golpea de forma sistemática a las comunidades activistas de mujeres y disidencias sexo-genéricas migrantes en Chile.

Más de la mitad de las percepciones sobre personas migrantes y refugiadas en redes sociales son negativas, y una amplia mayoría de la población asocia migración con criminalidad. A esto se suma que buena parte de las cuentas más agresivas son operadas por personas y no por bots, lo que indica que el discurso de odio responde a actitudes genuinas y no únicamente a campañas automatizadas. Frente a este clima, algunas personas migrantes encuestadas han eliminado cuentas de redes sociales para protegerse, pese a que estas plataformas son su principal fuente de información.

Les activistas relatan amenazas por participar en manifestaciones, ataques con componentes racistas y de "gordofobia" al postularse a cargos de elección popular, y hackeo de cuentas personales y de organizaciones. Uno de los casos más duros es el de una activista afrodescendiente que, tras el asesinato de su hijo, recibió mensajes de odio y amenazas durante el proceso judicial, además del cierre forzado de sus redes sociales. El estudio identifica que estos ataques provienen mayoritariamente de sectores de ultraderecha y neofascistas, aunque también documenta violencia desde otros espacios políticos e incluso dentro de las propias organizaciones migrantes y de disidencia sexual.

Las consecuencias de la violencia digital son profundas: afectaciones a la salud mental y física, restricciones laborales por autocensura en redes profesionales y límites a la difusión del propio trabajo activista. El caso de una activista trans migrante ilustra el nivel más extremo de este riesgo: la exposición de su número telefónico derivó en extorsiones, allanamientos y agresiones físicas.

Aunque el escenario actual es poco auspicioso en cuanto a la violencia digital, el estudio comparte las estrategias de resistencia que han desarrollado les activistas: el autocuidado, el resguardo de la privacidad, la construcción de redes de apoyo entre organizaciones y el uso de las redes sociales como herramienta para narrar sus propias historias sin intermediarios.

La investigación concluye que la violencia digital hacia activistas migrantes en Chile está sostenida por un cruce estructural de racismo, sexismo y clasismo, y llama a profundizar en su estudio como una condición necesaria para construir un espacio digital verdaderamente democrático e inclusivo.

Conoce el Resumen Ejecutivo del Estudio Exploratorio “Violencia digital hacia activistas migrantes en Chile” en el link.